El fin de semana voté por alguien que no ganó.
Pero estuvo bastante bien. Si bien voté por él porque quería que ganara, en el fondo mi deseo insatisfecho me alegró. Mi pensamiento como ciudadano es tan rígido como una bailarina de samba. Los días de sufragio me levanto con la idea de la inutilidad de la democracia, aunque también con el rechazo a una dictadura. Reviso de manera superflua las posibilidades de gobierno que existen mientras presento la cédula: una monarquía, una república de platón, la república según Kant, los totalitarismos, las plutocracias, los cooperativismos, las autarquías, el comunismo, un anarquismo moderado, las falocracias. Mientras las recuerdo y las pienso como posibles sustitutos de la democracia, me doy cuenta que ya he votado. Reclamo un sticker y mi nueva cualidad de ciudadano responsable.
Desde ahí, deseo en el fondo que el candidato no gane. El asunto se resume en responsabilidad del voto. Si llegara a ganar, le corresponden a mis hombros todas las decisiones que tome el sujeto aquel, que no soy yo, por lo que hará cosas que yo no haría. Cada vez que tomara una decisión sobre algo que me afecta, tendría que aceptarla con la cabeza gacha (finalmente YO lo elegí). El voto como herramienta de resignación.
Si pierde la cosa es más fácil. Sigo plantado en el nivel de la queja. Del imaginario “si hubiera sido el otro”… puedo decir que yo no voté por él y puedo quejarme de todo… TODO. Al fin y al cabo utilicé mi legítimo derecho al voto, solo que –de nuevo, y como dicen los futbolistas- las cosas no se dieron. Es así que si pierde mi candidato las cosas continúan en el nivel de lo que-no-fue y el mundo real se va a la m…
Solo una cosa me preocupa: cada vez que acabo de votar tengo unas increíbles ganas de salir de un supermercado con un bidón de gasolina, mientras me encuentro con un amigo y empiezo a decirle: “un hombre autodestructivo se siente totalmente alienado y solo”, justo ASI (CLICK)
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 Comentarios:
Publicar un comentario