domingo, 28 de febrero de 2010

partes que rompen cabezas

soy Rhomer, soy un corto moral, soy Horwendil.

una película de treinta minutos que me trae la posibilidad de la identificación total. el amor que se quiere, el amor que se tiene; ver en los otros mi propio rostro y notar que la seducción puede ser una actitud vacía. y las preguntas aparecen por grupos de tres que tratan el mismo tema y dejan una única duda: ¿cuál es mi representación en los otros?, quizá me quede la esperanza de que no sea yo por la forma en la que me ven los otros, pero sé que me armo en los otros. al menos algo así entendí al leer a freud.
soy ese monstruo ególatra reflejado en los ojos de Nahum. soy esa esperanza fracasada en los cariños de Natalia. soy ese lector insaciable en el grupo de los martes. soy ese niño tímido en los consejos de María. soy ese incumplimiento continuo en Anacrito. soy el misterio por descubrir en Silvana. soy el sirviente complaciente en mis gatos.

partes de un rompecabezas que espero no conformen el todo. una visión propia de mí, ¿que parte del rompecabezas puede ser? quizá esa esquina izquierda por la que siempre empiezo a armar el marco.

2 Comentarios:

Anónimo dijo...

También es cierto que las demás personas siempre tienden a mitologizarlo a uno (en el sentido de Barthes), a simplificar personas con una serie de encasillamientos según lo que le resulte más marcado de la personalidad ajena. Y lo que le parece más marcado es, a veces, lo que menos es él mismo, lo que más busca, ¡lo que más envidia!
No hay que despreciar la opinión del otro, más aún cuando existen ciertas constantes que deben ser una señal de alerta, o cuando, seguido de un examen sincero de conciencia, confirman errores reconocidos. Pero también creo que ni uno muestra siempre todo lo que es, ni el otro siempre tiene una mirada "objetiva" sobre uno. Te sorprenderías de las impresiones tan variadas y hasta contradictorias con las que la gente resulta sobre ti. Te sorprenderías con la terquedad que todos tenemos de no sacar de la casilla al que metimos allí, hasta el punto de interpretar sus acciones y la manifestación de sus ideas en ese único sentido.

anacrito dijo...

pero... soy el espacio vacío que se va llenando en las páginas virtuales: contenido y contenedor. Da la vuelta, siempre se es diferente, ¿o no?

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