sueño, sueño demasiado.
hacía mucho tiempo que mi cabeza no se llenaba de tantas imágenes, de historias incoherentes. recuerdo las tardes sentado en el patio de casa, tomando un café y escuchando los sueños de D que siempre interrumpía con risas y el comentario de "son muy locos ¿no?". en esos momentos envidiaba a D, su capacidad de soñar y de convertir esos sueños en posibilidades de lo real. "lo vi dos días después en la calle ¿me entiendes?, lo vi", me decía. yo me reía y con dos golpes en el hombro le decía que estaba loca. ahora no estoy tan seguro de envidiarla. mis sueños no son de ese tipo de ideas que quieres que se conviertan en reales. cambian de lugar, de espacios, de personas. las acciones son violentas, tristes, extrañas. curiosamente, aparecen personas en las que no he pensado en muchos años y, cuando aparecen, tienen esa idea de decepción a la que tanto le temo. siento un poco de miedo a contar las cosas que mi duermevela alcanza a capturar. hace dos días alguien nombró a este lugar "la segunda tierra de freud", y sabemos lo que freud hace con los sueños. curiosamente esas escenas se quedan en la vigilia, me mantienen alerta, ocupan mi cabeza en los colectivos. relaciono un momento a una canción o a un paisaje invernal. me queda el escribir, pero aún frente a ese espacio de libertad que es la hoja en blanco, las cadenas de lo represivo me atan. no quiero que esos sueños ocurran. solo cuento uno: hace poco soñé con M. dos días antes, supe, M había preguntado por mí. las respuestas que le dieron confirmaban mi lejanía, mi imposibilidad de estar ahí. entonces en mi sueño pude jugar con M, hablar con M, abrazar a M. ese momento de felicidad solo serviría como contraste para la despedida. M se alejó, con ese mismo rostro que imaginaría benjamin para el ángel de la historia y cuando se convirtió en punto desvanecido me vi en un espacio vacío, blanco, inerme. me di cuenta que M se había llevado consigo mi posibilidad de jugar y que ahora no podía hacer mucho. esa mirada final significaba el desastre por venir, la materialidad tangible de aquello que ya no volvía. hice lo posible por despertar pero no podía hacerlo. con un esfuerzo sobrehumano abrí los ojos, y cuando pude ver algo, no estaba en casa de mamá, no estaba en el lugar donde he vivido los últimos años, estaba la oscuridad y los tres segundos en donde, aún despierto, se sigue sin ubicación. después supe donde estaba y el peso de mis acciones cayó sobre mi pecho como aire denso, como gota de granizo. ahora me gustaría estar en casa, sentado en el patio con una taza de café en la mano. contarle este sueño a D y reírme y decirle "es muy loco ¿no?", que ella me dé un par de golpes en el hombro y me diga que estoy loco. ahora M debe dormir, y en su cabeza mi rostro se irá desvaneciendo como un punto negro en medio de la multitud de nuevos rostros. y cuando abra los ojos podrá abrazar a su mamá, darle un beso caluroso y no preguntar más por mí.
sábado, 21 de agosto de 2010
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4 Comentarios:
besos y abrazos
Qué horror que mis comentarios sean siempre para quejarme... esta vez lo haré en forma de pregunta ¿Santa Rosa se llevó, con sus vientos y lluvias escandalosas, tu computadora? Digo, quizás es el motivo por el cual no escribís un carajo... Porque la primavera se acerca, pero todavía no hay motivos para tanto paisajeo... ¿o sí los hay?
Siempre hay motivos, y los de este escrito me gustaron mucho!!
No me refería al paisajeo que dio origen a la entrada, sino al paisajeo que hizo tardar tanto la publicación de la siguiente...
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